domingo, 10 de junio de 2012

Bendición

 
Que el viento sople suave sobre tus hombros 
trayéndote siempre el aroma de la paz.   
Que tu corazón se vuelva cálido por el fuego 
para que permanezca pleno de ternura.
Que las palabras que pronuncien tus labios 
y las que lleguen a tus oídos
lleven y traigan, siempre, el sonido de una bendición. 
 
(Luiz Carlos Ramos, Brasil)
 

viernes, 1 de junio de 2012

Pentecostés: entusiasmo en el poder de Dios para transformar el mundo





Carta del Obispo Frank De Nully Brown a las congregaciones metodistas y unidas por la próxima celebración de Pentecostés. Leer más
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos” (Hechos 2:1-2)

Solo cuando pedimos que el poder de Pentecostés se manifieste podemos trabajar por una paz que refleje la justicia de Dios en nuestras congregaciones y sociedad. Es ese poder del Espíritu que nos capacita para amar como Jesús lo hizo; es el que nos da fuerzas para predicar y vivir el mensaje del Reino de Dios. Es también el que nos capacita para anunciar sanidad y restauración para quienes sufren, declarar, en palabras del profeta Isaías, “la libertad a los cautivos” y quebrar la
opresión del pecado que esclaviza a las personas.

La fiesta de Pentecostés nos trae a la memoria lo que la presencia de Dios hizo en aquella oportunidad con los primeros creyentes y quiere seguir haciendo entre nosotros. Es esa fuerza que los reunió para encarar una tarea difícil, pero también
hermosa, la de anunciar el Evangelio.

En Pentecostés, los hombres y las mujeres que oraban juntos fueron sorprendidos con un viento que llenó la casa, y todos fueron llenos del Espíritu Santo.Hoy, ese mismo Espíritu quiere manifestarse para transformar nuestras vidas y las de
nuestras comunidades, y darnos la fortaleza que viene de Él.

Oremos en la Iglesia para que, en esta celebración de Pentecostés, se manifieste una vez más la presencia de Dios en nuestras vidas y en nuestras congregaciones para que nos lleve con su dirección a transformar el mundo.

Pedimos al Señor que esta fiesta de Pentecostés renueve en nuestra Iglesia el entusiasmo por llevar adelante la tarea misionera que nos ha sido encomendada.

Fraternalmente en Cristo,

Frank De Nully Brown

Obispo